Mini relato- "Los jardineros"
Los jardineros.
Ale: Estoy podrido de las redes sociales, no se pueden hablar tantas pelotudeces
Benicio: Bueno pero te sirve para estar cerca de amigos, gente del secundario , nose, cada vez más misántropo estas
Ale: Pero me preocupa la cantidad de cosas que pasan por ciertas y verdaderas; los discursos de odio que reproducen formas de explotación .Pero –
B: Si, eso es verdad, pero solo en las redes?
(Terminaron de modelar todo el jardín de la Señora O’Higgins y empezaron a juntar las cosas.)
Ale: lo mismo que esta mina, vos te la imaginas en las redes sociales?
Benicio: Quien? Emilia?
Ale: Si boludo dónde estamos? Me refiero a la patrona
Benicio: Ah, sí ni hablar, ya me imagino quejándose de las marchas, de los no binarios, los negros, todo , seguramente nos debe bardear y no lo sabe
Ale: DALE. Vos decís que no lo sabe? Esta gente es la más consciente, el odio no es inconsciente
Benicio: nose, no me metería en eso, nose que es inconsciente ni nada de eso
Ale: Hagamos la prueba , agreguémosla a las redes sociales
Benicio: Estas loco? Si se entera Mario nos pega un boleo en el orto y perdemos el laburo.
Ale: Podemos hacer un perfil trucho o algo así
Benicio: no me parece , tiene que haber otra manera
Ale: Nose , hablarle? Yo le hablé al llegar y al irme, una sola vez le pedí un vaso de agua ese día de treinta y pico de térmica que me estaba por desmayar masomenos
Benicio: Bueno ahí tenes, te dio un vaso de agua, enorme gesto de humanidad, que más queres? Dale vamos
Juntaron las tijeras, la cortadora de césped, los quimonos para cortar y se aproximaron a irse. Al llegar a la salida la señora los alcanza
O’higgins : a donde iban tan rápido? Necesito una opinión y no hay nadie en la casa, podrían venir?
Ale: por supuesto señora! (Ale miro a Benicio como entendiendo la situación como un gesto divino, como esas situaciones especiales donde el tema de habla precede su situación plenificante.
- Al terminar de subir los escalones de la entrada y pasar por la puerta enmarcada en un gran pedazo de mármol, pudieron ver el lujo de ese living mutante. Con forma circular y varias escaleras, podían verse distintas obras de arte en toda la casa, que solo podía dar cuenta de dos cosas : buen gusto y buena billetera . Había un cuadro al otro extremo de la casa, parece que la señora estaba pintando o algo parecido.
- O’higgins: : bueno, como podrán ver, soy artista, y lo que ven acá es una de mis últimas obras. ( los mira como esperando reacción, al no verla , insiste) Hace mucho no pintaba, tuve un par de problemas y me mantuve alejada del comercio, del negocio del arte, luego de muchísimo tiempo he vuelvo a pintar.
Benicio: señora es espectacular, tiene un nombre?
O’higgins : si, se llama los pixeles entre venus y marte
(Ale y Benicio se miraron atónitos, probablemente el título de la obra los dejaba en perplejidad al no ver más que unos trazos y ninguna persona en particular)
Benicio: y porque señora? (Ale echo una mirada fulminante a Benicio, producto de su deseo de no perder su trabajo de jardinería)
O’higgins : la explicación mata el título. Pueden hablar tranquilos eh
Ale: yo la verdad , y con todo respeto señora, no entiendo mucho de arte, tampoco sé si es que hay que entender algo, pero que tienen que ver los planetas del título con esta pintura? Solo veo colores
Benicio: yo por mi parte conozco algunas obras , más bien esas famosas como del renacimiento, de gente desnuda en alguna situación de revolución o de jolgorio, como si fueran pinturas de felicidad , pero esto que usted pinto es más bien moderno no?
O’higgins : A través de mis cuadros expongo el mundo, como voces del silencio. En sus silencios perplejos se hace visible el mundo
(Ale y benicio se miraban buscando una respuesta, pero solo había gestos de socorro y pensamientos vanos)
O’higgins : no importa, ya lo van a entender , si quieren les abro la puerta que tengo que seguir con un retrato que me han encargado de la Jefatura.
( se aproximaron a la salida hablando de la fastuosidad del jardín, donde había plantas de diversa índole y en el mejor periodo del año, donde las flores con sus colores se persignan a llamar nuestra atención olfativa y visual)
Ale: te dije que era mejor irnos, anda a saber si nos vuelve a llamar idiota ¡
Benicio: no importa, vos querías saber si la vieja era gorila, ahí la tenes, escribe cuadros sin sentido y dice que habla del mundo; el noticiero me habla del mundo, la geografía, ese cuadro eran manchas y opacidad
Ale: nose, quizás no entendamos bien de que va el arte, pensá que hay carreras que se dedican a hablar de cuadros, pensá que hay una tradición de siglos en pintura. Y nosotros que modelamos plantas vamos a poder hablar de eso?
Benicio: si tenes razón ahí, igual en definitiva, lo que hacemos es también arte y mucho más original, la producción de la tierra es lo que modelamos, esculpimos naturaleza querido.
Ale: si, pero ya es algo hecho eso , esta tipa, haga lo que haga, está creando algo nuevo, está sumando
Volviendo en la camioneta de Ale cada uno terminó en su casa, luego de una cena y un pucho en el fondo, sentado en el banco de pallets, miraba hacia el jardín, recorriendo la ligustrina con la mirada , con los brazos dentro de la remera estaba Ale, se había quedado pensando sobre el suceso sobre la obra de arte en la casa de la mujer. Se sentía insultado, de alguna forma creía que no había manera que pueda hablar del mundo en sus obras esta mujer, con semejante casa, tal uso no ético del espacio con piscina y aires acondicionados, no podía hablar tanto del mundo.” Ale podía ver el mundo roto en una resaca exorcizada en la plaza, cuando a las 7 a.m. llegan quienes envisten los vientos de la flexibilización laboral y la navaja del mercado laboral, o mismo en los ladridos pavorosos de los perros, que por las calles de tierra y piedra surcan, notificando con sus llantos de jauría, la existencia de un alguien deambulando, pidiendo por ayuda en forma de comida o ropa, su barrio era una conexión con el mundo que no veía en los trazos de O’higgins.
GOLPES EN LA PUERTA. ES Benicio
- Abrí Ale , la puta madre, son las 10!
- PARA PARA AHÍ VOY (se levantaba, con inmediatez se ponía jogging y zapatillas- sin medias-) (toma un vaso de agua y sale )
- Pero qué cosa che, no puede ser que de 5 días 2 te quedes dormido
- Ale: Me costó dormirme que queres?
- Benicio: eso nunca es bueno
- Ale: vos decís? Con mis pensamientos quizás “muestro el mundo”
- Benicio: jajajaja dale, tan caliente te quedaste con la vieja?
- A: es que si Beni, le vamos a laburar por dos mangos con cincuenta y nos da un paseo de somnolencia por la concupiscencia de su casa para preguntarnos algo para que le acariciemos el ego?
- Benicio: no me parece tan a fondo la cuestión
- Ale : A mi si, y algo le voy a decir, déjate de joder!
- Benicio : si le decís algo perdemos este laburo y sabes que tenemos una buena entrada ahí, no seas pelotudo. Yo estoy con lo del Taller de visuales , en casa, montándolo como puedo y esto me lleva poco tiempo y me da buena guita
- Ale : POCO TIEMPO? Que es poco tiempo para vos salame? A vos te parece estar regalando todo un horizonte de posibilidades por un recorte exagerado de toda experiencia? Ósea, podríamos estar haciendo 10mil cosas mejores antes que estar dejando la vida en las plantas , cortar flores, dejar todo ese jardín como una paleta multicolor, porque no lo hace ella que es artista?
- Benicio: pero que tiene que ver el mundo con la tierra? Los pobres con los ricos? La tipa esta forrada en guita y nos paga a nosotros para que lo hagamos PUNTO
- Ale: Ah bueno, está bien, si lo ves así..
- Benicio: y que queres que te diga?! Que te pasa hoy? Déjate de joder
(la conversación ceso al pasar por las vías, faltaban 5 cuadras para llegar y el silencio recortaba el ambiente, pero al punto natural al que puede llegar entre dos amigos de buen dialogo. Nada que unos insultos no puedan mermar, paradójicamente hablando se ablandan a fierrazos las tiernas muletillas en la comunicación cotidiana entre amigues, aunque a veces puede ser molesto)
Al día siguiente, siendo Sábado, Ale y Beni se dirigieron a la notable propiedad. Eran las 9 de la mañana y todavía estaba fresco, en la vasta extensión de la casa se podían ver los cadáveres de una fiesta, como ensordeciendo cualquier imaginación respecto a la noche anterior. Al punto que los jardineros iban imaginando las condiciones que posibilitaron que tal desecho se encuentre en tal lugar, por ejemplo al entrar vieron entre la vereda y el paredón que limitaba la casa, un plato con un pedazo de torta sin terminar y una copa de plástico, que según A pudo ser comido de a 2 por los dos tenedores que había junto con dichos restos, de modo que era totalmente plausible que un amor efímero se había manifestado en aquella fiesta, y acto seguido escapara en una pretensión de soledad, fuera de la propiedad, a besarse y comer torta con champagne. Pero Beni estaba en una vibración intermitente con la patrona, decía : “ seguro que la patrona se vino a comer sola la torta, y se trajo dos cubiertos para ver si de repente pintaba la clonación espontánea y que disfrutara de a 2”- Ale lo escuchaba como sin conmoverse mucho, podía seguir refinando los tulipanes para la tarea más dura : esculpir los arbustos.
Más tarde, Ale escucho la voz inconfundible de O’higgins, dirigiéndose a ellos, fermentando en la imaginación de Ale mil horizontes posibles donde Beni se peleaba con la patrona y se terminaba la changa, algo que era inconcebible y que sería una grandísima decepción para Ale respecto a Beni, porque realmente: sería un enorme gesto de narcicismo, de ultima ¿qué tanto podía importarle lo que podía decirse de una obra de arte?
- O higgins: tomen un vaso de agua, ya son la 12 y el frio ya no existe a esta ahora, acá.
- Ale: Muchas gracias señora, nos falta un pedazo chiquito de la ligustrina y ya estaríamos.
Ale no decía nada y el aire se transformaba en un veredicto
O’Higgins: Ustedes realmente hacen algo increíble con la naturaleza
Beni: Y como seria eso señora? – Preguntó Beni con la cuota necesaria para imprimirle cierta rudeza pero no lo suficiente para generar mayor tensión- Ale se alivia
- O’Higgins: lo que yo creo es que ustedes están haciendo lo mismo que yo en mi atelier. Están dando vía libre a sus gestos, poniendo en funcionamiento una mecánica que excede su percatación, ósea hacen cosas con el cuerpo que no saben que están haciendo.
- Beni: Hay algo más que pueda decir de nosotros? – Parecía que el ambiente iba a estallar
- O’higgins: Seguramente tenga muchas cosas para decir de ustedes. – Beni no esperaba esa respuesta- Quieren que les muestre? Preguntó la señora.
Ale y Beni pensaron cualquier cosa, en sus entrañas más comunes lo que aparecía era una invitación erótica o alguna cuestión relacionada con droga o muerte, que es lo que se siente generalmente en situaciones de suma extrañeza, donde el mundo parecería convertirse en un recipiente en el cual levantamos la mano para hablar, pisando con nuestras palabras la desavenencia para inaugurar un hito.
Me paso un par de veces, hablando con extraños, con suma predisposición al dialogo, pero en general, preguntando por alguna calle, persiguiendo mi finalidad cóncava pero siempre amable, hasta que algún extraño quería sacarme algo, o llevarme a un lugar inhóspito y en relación con algo ilegal.
Algo parecido pasaba acá, la tensión existía, había rispideces entre Benicio y O’Higgins, y Ale parecía un espectador secuestrado, afiebrado por la posibilidad de perder el empleo, y más aún, de perder el empleo en una situación embarazosa donde su amigo muestra su lado más oscuro.
Caminaban por la imponente casa y se podían oler maderas de todo tipo, por allá podía verse una mecedora de ébano, una mesa extraña de bubinga y un piano de cola impresionante, en un espacio común que albergaba tres escaleras que llevaban a lugares distintos. Continuando por la planta baja llegaron a una escalera larga que se sostenía por sí sola, no estaba adherida a ninguna pared ni columna, y tampoco a cualquier estructura vertical. Era el atelier de O’higgins.
Antes de que procedan a subir a la escalera todos juntos, la hija de la patrona la llama hacia la cocina, dejando solos a los dos por un momento
Ale: Cerras el orto Benicio , te callas, necesito esa plata y la necesito en serio. – en una voz tan baja pero en un tono tan violento que parecían gritos.
Benicio: Pero que hice ahora boludo?- miraba a la patrona que se alejaba por el pasillo mientras respondía con igual fiereza solemne a Alejandro.
Ale: Te conozco tarado, en la escuela pasaba lo mismo. Me acuerdo con la vieja de lengua como te ponías a discutir los cuentos. Ahora cuando venga la patrona le decís todo que sí, nos da la plata de Agosto y nos vamos , me escuchaste?
Volviendo la patrona ,Ale y Benicio tenían las mejores sonrisas cómplices que pueden tener dos amigos que se conocen hace mucho. O higgins les dice:
- Nuestras acciones solo pueden ser entendidas como modificaciones de la naturaleza, como una soberbia irrupción en el trazo omniabarcante de la historia, pugnamos por modificar lo que nos excede, tratando de reflejar lo mejor y lo más humilde del mundo. Hay un entrerramado de gestos , esa es nuestra historia, por ende nuestro suelo y nuestro horizonte; donde estamos y hacia donde vemos; lo que es nuestro por derecho propio; el lugar que ocupamos, y aquello con lo cual nos deleitamos, un color en la pared, un cuadro en una estación de subte, una ligustrina.
-Benicio : pero no le parece que no es ético—Ale lo interrumpe y le dice :” déjala terminar!”
- Gracias- Continua O’higgins- entonces Ale de repente se sintió de otra manera, se sintió aliviado, sentía que estaba mal que la patrona hable así de la ligustrina, cuando consideraba que el salario que le daba por dejarla así de impecable no era suficiente, pero entendió que estaba haciendo algo más que lo necesario para que le den dinero. Que su conocimiento sobre las plantas y las flores encriptaba el secreto mejor guardado de los artistas, el trazo ingobernable del estilo, que como voces calladas en el fondo de un cajón de juguetes, claman por aggiornarse a la cara más visible de lo atendido. Dejo de ver a la patrona como una otra, como una extraña, como un enemigo en la vereda de enfrente , y la empezó a ver como una compañera, no estando claramente delimitado el significado que tenía esa mujer en ese preciso instante.
Al subir por las escaleras Beni, sentía que su corazón palpitaba, con todo lo que había pasado en esas semanas, las conversaciones con Ale, las invitaciones a pensar de la señora , sentía que iba a vivir un momento épico en el atelier. Y es que tampoco es ilógico, hay lugares de la casa que son sagrados, y no hace falta que estemos inmersos en ellos para ver su radical valor espiritual. Sabían que estaban accediendo a un sector del ser de la patrona, como una extensión multiforme, el atelier dejaba guarecer quizás todos los silencios de la artista, todas sus emociones, quien sabe si dicho atelier había atestiguado un llanto, o un instante inmenso de frustración.
Lo que la patrona les pidió era que vuelvan a ver el mismo cuadro de la anterior vez, a Ale mucho no le causo, pero Beni hoy tiene un centro cultural y da clases de pintura impresionista, vendió 4 o 5 cuadros con los que logro una fama prudente en Argentina, Brasil y Perú, dándole la posibilidad del renombre y la posibilidad de vivir haciendo cuadros.
Lo que luego supieron fue que O’higgins era de esas artistas que sus cuadros valían miles y miles de pesos, y que en su última exhibición en el museo latinoamericano de Sao Paulo, contaría en su introducción, (que es una clase de ponencia para hablar de sus cuadros) , el suceso y el impacto de los jardineros que esculpían naturaleza, la patrona, mentora de Benicio, había forjado una conexión muy especial y ello se expresaba no solamente en sus encuentros, sino en su pasión compartida por el arte.
Las obras de arte nos ponen el mundo en frente, más allá de su marco, más allá de sus límites, no hay, porque la obra misma es la tierra en su marco de madera, en sus pinturas, en sus superficies, y no hay autor o negocio que pueda opacar el sentido más fundamental de la obra de arte, porque hay arte en las ligustrinas, no solo en los museos, y además, no es condición necesaria que exista el artista, porque la obra de arte ya está ahí donde vemos, si esa ligustrina no se limitaba también iba a ser hermosa, pero las tijeras de B ponían un grito en la atención de la patrona : eran las manos del artista, era el trazo posible previo al pintar en sí mismo, era todo lo que pasa entre antes de que se materialice el arte y luego de que se transforme en una eternidad para un alguien o algunxs, el estilo que reverdece en el silencio, en lo no dicho.
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